Paco, el bebé abandonado con discapacidad intelectual, nuevo subcampeón de España

Esta pieza periodística fue publicada durante el verano de 2017 por el periodista Samuel Ruiz, quien fue becario en la sección de deportes de El Confidencial, medio para el que sigue colaborando esporádicamente.

Paco Wert es subcampeón de España de paracuatlón.

“Tengo la certeza de que nunca antes nadie lo había cogido en brazos”, sintió Paula, la primera mujer de los servicios sociales de Andalucía que lo recogió. El bebé, con discapacidad intelectual, se cobija debajo de una cama. Abandonado. En Huelva, su familia decide no hacerse cargo ni de él, ni de sus dos hermanos mayores. Juntos, emprenden una nueva vida lejos de una familia desestructurada. El menor, 29 años después, acaba de proclamarse subcampeón de España de paracuatlón. Paco Wert conoció el triatlón hace un año y le ha devuelto la necesidad afectiva que tanto añoró.

Paco creció en la ‘Escuela Hogar’ de Huelva donde fue educado hasta que cumplió los 21. La mayoría de edad obligó a sus hermanos a abandonar la casa de acogida, pero el subcampeón de España pudo disfrutar de tres años más debido a su discapacidad. Antequera (Málaga) fue su nuevo y actual destino. Allí vive en una vivienda tutelada por la Junta de Andalucía con plaza en el centro ocupacional, donde, mientras practicaba deporte de forma amateur, se fijaron en él. “Este chico tiene potencial”, pensó Manuel Varo, su entrenador en el ‘Sobre 2 ruedas bikes’, que decidió iniciarlo en el mundo del triatlón.

Wert comenzó a nadar hace tres años

Pero antes ya había tenido contacto con el elemento líquido. El Club Natación Marbella le permitió saborear los primeros bocados del deporte. “Allí lo tratan como a un hijo”, afirma Daniel Olmedo, director del centro ocupacional ADIPA, organización que educa actualmente a Paco. Alejandro Otalecu, entrenador marbellí de natación adaptada, lo rescató de una competición en Antequera hace tres años. Desde entonces compite junto a Jorge Otalecu, su espejo de 21 años y que cuya discapacidad no le impide tener una amplia experiencia deportiva. Oro en el campeonato de España y Andalucía en relevos lucen en el palmarés del tándem malacitano.

El atleta compite en la categoría PTSVII, que incluye deportistas con discapacidad intelectual. Paco Wert, 24 horas y 1.050 kilómetros después, posa con su medalla de plata en las instalaciones deportivas ‘Francisco Argüelles’ de Antequera, donde entrena. “Está que no cabe en sí mismo, pero aún no es consciente”, afirma Manuel Varo que advierte que su discapacidad le impide tener constancia plena de lo que ha conseguido. “Es como si fuese una medalla más para él”, sentencia. La de plata en el individual de Banyoles completa su vitrina particular: la pared de la modesta habitación en la que vive.

Formación deportiva y personal

Dos días por semana, el ritmo con el que se inició en triatlón. Hace un año no sabía ni correr, ni montar en bici. La natación era la única disciplina en la que se defendía y gracias a ella consiguió su mayor ventaja en el campeonato de España. Era la primera vez que competía en una modalidad de triatllón y el acuatlón le puso como obstáculo 500 metros en aguas abiertas y 2,5 kilómetros corriendo. “¡Ahora a por el siguiente objetivo!”, le anima Daniel Olmedo, que no deja de exigirle superación al joven onubense por un claro motivo: “Tiene mucho potencial, físico y mental”.

“No hay que olvidar que formamos a personas”, dicen desde el centro de acogida en una charla con ‘El Confidencial’. “Hay que ser campeones también en la vida”, prosiguen. Y es que Paco no sabía controlar sus emociones y “10 años después lo hemos conseguido”. El deporte como vehículo de desarrollo personal y social. Sus relaciones deportivas han permitido que sienta. Wert era agresivo, cabezota y contestón. Incluso no desempeñaba bien sus trabajos ocupacionales. Cuando el ayuntamiento de la localidad le consiguió trabajo como barrendero tuvo que destituirlo por mal comportamiento.

Sentir, lo que nunca conoció. “El deporte le está enseñando a tener compañeros”, dice Daniel Olmedo que asegura que su carácter ha cambiado, la amabilidad comienza a aflorar, e incluso su aspecto: “Gracias al deporte mejora hasta su postura facial”. Además, ahora enseña a sus compañeros en un taller de cuerda. Cestas, cuencos y maceteros son alguno de los encargos que le llegan a este deportista que “siempre necesita mucha autoestima”, dicen desde la asociación.

Ser mejor persona, su mejor medalla

Manuel Varo no desiste en su educación: “No te puedes cansar”. Trabajar con deportistas de estas características supone un esfuerzo extra. La dificultad en la concentración supone un handicap en competición. Por ello, Paco realiza un entrenamiento específico para mejorar la coordinación y las transiciones durante la prueba. Para que no se pierda en su objetivo: llegar a meta lo antes posible para fijar la mirada en otra.

“¿Cómo le vamos a enseñar emociones?”, se preguntaban hace diez años en ADIPA, si es que Paco nunca las había conocido. Aún le queda mucha disciplina para alcanzar nuevos retos. Mejorar en ciclismo es el objetivo principal de su entrenador que ya lo ha iniciado con una de montaña. “Ahora tiene que aprender a relevar, a correr en grupo y a adelantar”. Pero sin duda, lo que ya ha conseguido aprender es a ser persona. “Ser mejor persona es la medalla que queremos para él”, concluye el director del centro.