¡Un montado!

Los mejores planes son los improvisados. Como los montados de Las Merchanas. Que ya podía hacer sol en Semana Santa. Para improvisar. Que es una putada. Como lo mal que le viene al cerebro programar una escapada a una semana vista con una ciclogénesis acechando. Decepción. Lluvia, casa y lectura. Tampoco es un plan descabellado, pero el humano es caprichoso. Quiero esto, y lo quiero a toda costa. Mi fin justifica los medios o la necesidad de uso tanto de la bestia como del hombre de Maquiavelo. Que para buenos maquiavelistas están Pedro Sánchez y Albert Rivera. El primero demostró entrar en el mal cuando fue necesario; el segundo cuenta con el ánimo dispuesto a moverse según sople el viento de la fortuna. Un buen príncipe cuyo partido ya se ha autoproclamado líder de la oposición. En escasa diferencia de votos, ese líder ―menos en Andalucía― es el Partido Popular. Teodoro García Egea salió de luto impoluto a interpretar los peores resultados de su historia acusada de cobarde. Según los resultados, si te llamas Pablo tendrás un año difícil. Pero nada que no pueda curar un “dientes, dientes, que es lo que les jode”, porque el humano, por lo general, juzga más por lo que ve que por lo que toca. Cosa misma le pasó al sofalismo, que viendo que la extrema derecha le había quitado ya un cojín de su sofá, botó de él, les votó y las ganaron. Y como España baila entre los océanos de la picaresca, la guasa y la solidaridad, forocoches ―no me salta ni el corrector― se organizó para que en Génova 13 también hubiese fiesta. Tan inesperado fueron los mariachis en la sede el PP como inesperado puede ser el pacto de gobierno. Rivera puede inventarse cualquier cosa con tal de no romper España. Para lo que sí habrá que esperar es para que se sienten ―coño―, que todo parece indicar que andarán con suelas de plomo. El otro Pablo ya lo ha advertido: las cosas de palacio van con discreción. Parece que ya no se acuerda del debate en RTVE, cuando le pedía a Sánchez que la próxima vez que se acordase algo, debían estar las cámaras delante. Que ellos aún tienen tiempo para quedar detrás: si con 84 hicimos palacio… con 123, más, le dice Carmen Calvo. Con todo, cautela hasta el 26 de mayo. Y Santiago Abascal más que contento. 24 diputados, un imprevisto con lo previsto. Alegría mutua en eso de polarizar el voto. Los unos, en la izquierda; los otros, frente a los rompedores, y yo, escribiendo desde la playa ―un pecado para Camba―, que en Málaga la acaban de montar. En el Congreso, el nido también lo está. Veremos cómo y dónde acaba este huevo de serpiente… ¡La que han montado!