CUATRO ESQUINAS PARA UN MICRÓFONO

Fotografía de Andrei Balog

Carlos es el último en salir. Avanza hacia el ring meciendo sus hombros a un lado y a otro. A las 4:15 de la madrugada cambió la campana del cuadrilátero por el rin de su despertador. Han pasado ocho horas, pero su camisa blanca sigue intacta; nada cómoda para el combate. Llega a la escalerilla del cuadrilátero. Observa. Hoy tampoco se ha perfilado la barba. El León sube por el flanco izquierdo. Es un ring imaginario: Alsina venía de hacer su directo, nada que ver con los jabs que iban a precipitarse sobre su discurso.

En el otro lado del ring: allí está. Su contrincante. Vistiendo varios kilos menos u unos cuantos centímetros más que su rival, parece haber aterrizado directamente desde un concierto de los Rolling. Pero no es Mick Jagger. “Paint It Black” vuelve a la memoria de los asistentes, mientras el falso Mick desvela su identidad: escoge la esquina derecha y se quita las gafas de sol que ocultan su persona, pero que muestran su personalidad. Jesús Quintero sube al ring y dispara: “El Loco de la Colina me dejó loco de verdad”.

Un tercer púgil se cuela en el cuadrilátero. Fernando Sánchez Dragó se suma al espectáculo antes de que el árbitro de por comenzado el combate. Su aleteo es más elegante. Pasos cortos. Decisivos. Mirada al frente y sonrisa pícara. Ochenta años: tirará de experiencia. A Teodoro León Gross le encomiendan una doble función: speaker y árbitro. El juez. Se siente cómodo, en su hábitat, con micrófonos: “Nos encontramos con las estrellas de la entrevista”. Tin, tin, tin, comienza la última batalla del IV Congreso Internacional de Periodismo: cuando el entrevistador es la estrella.

O como controlar el ego. Pero el ego tan sólo se controló durante el primer round. En el que Jesús y su sparring Dragó intercambian anécdotas y dejan a un lado a Alsina: “Ellos son las estrellas”, esboza mientras olfatea su móvil. Hasta que en el segundo tiempo despertó en huracán. Jesús lanza un croché de advertencia: “Las grandes preguntas no están en el periodismo sino en la condición humana”. Y se desata la tragedia: “antes hacíamos mejor periodismo, mejores entrevistas”. Un derechazo que cuenta con el aval de su fiel hidalgo Fernando que jamás entrevistará a un político porque “no diría nada interesante”. Alsina reacciona: “Eso es rendirte como periodista”. Una situación cómoda, la de la entrevista pausada, con un entrevistador que juega en 3-4-3, nada que ver con el catenaccio en el que Alsina pretende hacer juego: el periodismo actual.

Las estrellas dependen de cómo la cargue. La luz: “Tu no entrevistarías nunca a Pedro Sánchez porque no podrías lucirte como entrevistador”. Un clinch de Alsina que aún lo deja brillando sobre el escenario; “La entrevista política no da filón informativo”, lo anunciaba Eshter Esteban tres combates antes. Ataca. Defiende el buen periodismo actual y pregunta por Gabilondo. Quintero se aferra a su constelación: “Yo también conozco a un comunista”. El Loco consigue un ‘no count’… y derriba. Un ‘uppercut’ destroza el mentón de su rival: se atreve a decir que “el 95% del periodismo es basura”. Y anuncia libro: “lo llamaré ‘Los Hijos de Puta’”. Teodoro llama a la calma. El combate había terminado.

Roberto Díez Yagüe prefiere el toro antes que el boxeo. “Hay que lidiar con muchas cosas”, anuncia en el primer combate. Un aprendizaje que se expone lejos de la plaza, sin muleta, ni estoque: la crítica a las universidades no tarda en llegar. “La entrevista está un poco olvidada porque parece fácil”, denuncia Maite Gobantes con voz nerviosa y exponiendo el error como fórmula del aprendizaje. Actitud y Aptitud, las herramientas por las que apuesta Agustín Rivera. Y documentación. Alertan de que olvidar la documentación para eliminar los prejuicios ante el entrevistado. Desnudarle. Conocer. Estudiar al contrincante. Medir su golpeo, para que no te golpee: “si vas sin documentación te gana”. A Esther Esteban no le ganó ni Juan Carlos I: su primera entrevista. Portada. 5 Columnas… Agustín perfila: “documentación y ser políticamente incorrecto”. Argumentan sobre un género que aún no ha encontrado apellido.

En 1998 Frías preguntaba Arias Salgado por el AVE que uniría nueve años después Madrid con Málaga. El tiempo es caprichoso. José Vicente Astorga narra con honor: “La actualidad se puede provocar”. Pero la actualidad sólo existe a través del relato. En eso, Víctor Amela y Antonio Lucas estaban de acuerdo. “El periodismo es un género literario y serlo no le resta rigor”, el pequeño poeta de El Mundo titula con poesía. El tiempo es caprichoso: Dragó se levantó a las cinco de la mañana para el combate.

  • Pero tú porque quieres ¿no?- le replica el del despertador a las 4:15h.
  • Veis… por eso no vengo.- Concluye el ‘Loco’.