El periodismo… ¿modelo de negocio?

“¿A los manolos o al chiringuito?” Últimamente me pasa menos. Con suerte de que ya no me digan “al Sálvame”, a veces sí que me llaman “roncerillo”. Será la edad, el ir pasando de curso o que ya me conocen, pero antes era la pregunta estrella cada vez que decía que estaba –y estoy- estudiando periodismo. Ya lo advirtió también Rojas Torrijos una vez que vino a clase: “Eso no es periodismo”. Pero entonces, ¿por qué la sociedad lo compara? No será periodismo como lo entiendo yo, él y algunos de mis lectores, pero… sin duda: sí es el más visible. Preferimos estar ciegos.

Pero claro, confundir un tipo de periodismo u otro, o periodismo con otra cosa, no es grave, lo realmente grave es confundir a Copérnico con Colón. Todo son risas hasta que vienen las lamentaciones: “El paro registrado entre los periodistas en 2016 es un 74% superior al de 2008”. Hablo de productos periodísticos que han sembrado, en su monopolio de los medios de información, el infoentretenimiento, con menos info y muchísimo más entretenimiento. Una forma de hacer periodismo, una perspectiva, que se ha convertido en un modelo de negocio muy rentable económicamente, pero lamentable social e informativamente.

Lo racional ha pasado a un segundo plano –o a un tercero-. Al primero: los instintos más primarios. Apelan a la violencia, al sexo, al insulto, al amor, a la tristeza, a la empatía o a la cercanía con el receptor, que se convierte en un ultra: lo que quiere oír, ver o leer; el análisis en profundidad no existe, el info es una leve marea que baña un argumento infértil en el que hay más opinión que argumento, como decía Pérez Reverte: vivimos en un mundo de etiquetas fáciles donde 140 caracteres son más importantes que un libro, donde no se habla de un argumento sino de lo que un tuit dice sobre ese argumento”. A lo que añadiría: …de lo que un tío dice sobre ese argumento.

Llego a entender que el nuevo modelo de periodismo reinante sea ese, el de los instintos y la información personalizada, el que busca al autor o autora sin valorar el producto, pero me niego a aceptar que sea el modelo a seguir. Sí el más rentable. Pero los medios de comunicación y los periodistas no sólo tienen una responsabilidad económica, sino social e informativa. Los medios de comunicación deben ser rentables informativamente. Y algunos se han cansado del periodismo politizado y “basura” y han optado por crear nuevos medios a partir de crowfounding. Pero ¡cuidado!… ¿qué es primero: la donación o la buena materia prima?

Lo que está claro es que el futuro del periodismo es incierto, que el de calidad está en las trincheras y que el que tiene el monopolio en la actualidad es el que, hasta ahora, es el más rentable económicamente. Ahora está de moda hablar de modelos de negocio (doctrina que impulsan en las facultades), pero como Díaz Nosty dijo en la entrega del VII Premio Internacional de la Libertad de Prensa: nos interesa los medios de periodismo que son los que nos permitirán rescatar la ética. Los modelos de negocio les incumbe a los gerentes, a los periodistas: modelos de hacer buen periodismo, de calidad… Y el periodismo de calidad también es rentable en sus dos acepciones.