Ciencia y periodismo: un puente en construcción

El reloj trota hacia las 8 y media de la tarde. La sala está vacía. Sólo Carlos III se halla allí. Preside, desde su peculiar palco, un cuadrilátero de baldosas pasadas por los años y varias filas de bancas de madera que crujían por los siglos. A ambos lados, cuadros ilustrados: clérigos divulgando y veleros navegando. Ya llegan. Cuatro tíos suben al estrado protegido con rejas. Un barbudo, un joven cómico, un guaperas y lo que parece un científico loco. Más parece un juicio inquisitor, si no fuese por el reformista Carlos III, que un coloquio sobre periodismo y ciencia.

Teodoro León Gross releva al monarca reformista y toma la palabra. Bromea. La casa de la “Sociedad Económica Amigos del País” es un mestizaje continuo. Una máquina del tiempo. Traslada a Córdoba con su patio principal para viajar, una vez dentro de la sala, al renacimiento. En el techo, dos ángeles con su trompetilla también intentan divulgar. No obstante, los agujeros negros del aire acondicionado te vuelven a la realidad. León Gross da la bienvenida.

Se trata del primer coloquio de la sala de columnas organizada todos los años por la Fundación Manuel Alcántara. Esta vez rompe con lo literario y reúne sus columnas entorno a la especialización. La especialización y la divulgación que nos sumerge de lleno en el siglo XXI. El reloj ahora corre. El periodismo especializado: de conveniencia cultural de divulgación en 1850 a convertirse en un mecanismo de apoyo al control democrático a finales del XX.

Llueve en Málaga, y llueve sobre mojado en el periodismo. 75 euros al mes por dos artículos semanales. Llega el frío. Los agujeros negros congelan. Silencio. Los asistentes quedan atónitos ante las cifras que muestran el desprestigio del periodismo especializado. Pero mola. “El periodismo y la ciencia molan” afirma José Cervera. La vocación está latente: “nadie que se dedica a esto lo hace por dinero”.

Divulgación: el debate está servido entre las columnas de la sala que abrigan al público becario. El cambio les vuelve a sobrevolar. Un puente continúo del pasado al presente. La revolución del periodismo que reclaman los exponentes. Construir puentes: de eso se trata. Que la relación entre el periodismo y la ciencia sea mayor. Cumplir el rol: informar y formar, investigar y analizar. Al fin y al cabo tiene relación: “contar historias” y el universo “es la historia más bonita del mundo”.

Conocer y transmitir. Llega el momento de internet. El reloj estalla: ya no hay espacio tiempo. La especialización toma su mayor auge de difusión. Buscar el marketing, el adorno, sin abusar del barroco, pero toca atraer al público objetivo con nuevas narrativas. Como han hecho en Atapuerca. Vuelta al pasado.

Enrique Fernández Borja, José Cervera y Antonio Calvo Roy terminan. Este último en vuelta rápida. Los agujeros negros ya no absorben. Las luces se apagan. Málaga se empata. Una vez fuera, el mediterráneo ruge: ahora Hércules es el único encargado de sujetar las columnas.